jueves, noviembre 25, 2010

Otra oportunidad perdida

Escribo estas líneas con cierta amargura. Había pensado recomendar un ejercicio pero supongo que todo el mundo habrá probado ya a recorrer todos y cada uno de los canales de la nueva televisión digital terrestre. Esta revolución tecnológica se presentaba como una gran oportunidad para disfrutar en este país de una mayor variedad de canales, de una oferta más plural, de un catálogo de alternativas mucho más amplio. Nos habíamos acostumbrado a deambular entre un puñado de emisoras de televisión buscando y rebuscando algún resquicio por el que poder huir de tanta basura, de tanta decadencia, alguna rendija por la que poder respirar aire no contaminado por personajes de medio pelo, presuntas princesas de no sé qué pueblo, periodistas camuflados, opinadores que merodean los límites del código penal. Reconozco que algunos, al menos yo, teníamos esperanzas. Pero hoy, ahora que mi televisión me permite recorrer casi 100 canales diferentes concluyo, con amargura, que ésta ha sido otra oportunidad perdida.

El panorama es desolador, una buena parte de los canales de nueva generación están dedicados a la emisión de espacios dedicados a la venta de los productos más absurdos, a la repetición ininterrumpida de concursos que insultan a la mínima inteligencia, canales que basan su programación en espacios en los que supuestos videntes de medio pelo animan a los incautos a consultar un futuro impredecible para hacer negocio. Y además están esos otros canales ultra conservadores que hacen un uso inmoral de una licencia administrativa, que dedican horas a presuntos informativos y tertulias radicalizadas. En algún momento, alguien denunciará la responsabilidad de la administración por la ausencia absoluta de control sobre los contenidos, de verificación de aquellas condiciones establecidas en los concursos para la concesión de licencias y que, me temo, son incumplidas sistameticamente por los titulares de estos nuevos canales sin que para ellos tenga ninguna repercusión.

Así que creo que esta ha sido otra oportunidad perdida para que este país hiciera de la televisión algo más que un simple y burdo entretenimiento. Antes de escribir estas líneas he rebuscado en internet y he encontrado este fragmento de "La clave", mítico y recordado programa de TVE. Os animo a que dediqueis apenas unos segundos, os sorprenderán unos jóvenes Santiago Carrillo, Alfonso Guerra y Manuel Fraga.




Dos últimas cosas. Nunca entendí por qué la sintonía de este programa era tan tétrica. Y sí, la televisión ha empeorado con el paso de los años, la calidad de nuestros políticos también.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

lo que aprendimos de este programa!!!!!!!!!

Lahasliado dijo...

Olvídate, antes a los profesionales de la televisión les guiaba el prurito de la profesionalidad. Ahora,solo manda la pasta gansa, los anuncios y los share dichosos.
Cada vez somos más brutos.
Un saludo

Centro Picasso Vilnius dijo...

Hace poco, en un foro, alguien dijo lo típico de que la series españolas son malísimas, y otro le respondió que antes eran buenas,como Fortunata y jacinta y Celia. Y desde entonces me pregunto qué ha pasado en la tele para degenerar tanto. ¿No se supone que TVE ya no busca audiencia? ¿Entonces, por qué no encabeza una renovación de la programación? ¿Por qué no vuelven los programas de antes?

RM dijo...

Resulta curioso cómo en muchos y diferentes campos suele subrayarse la falta de regulación por parte de algún ente público. Cuando disponíamos de menos canales, era mucho más natural encontrar algún espacio joyita como "La clave", pues no existía la competencia despiadada entre televisiones. Hoy en día, las audiencias y el poder económico lo dominan todo.
Me parece que el problema no está sólo en la falta de regulación, sino en nosotros mismos, deberíamos ser más conscientes de las consecuencias derivadas de sintonizar según qué canales.
Aunque el hecho de que determinados programas gocen de una poderosa audiencia dice mucho de la sociedad española actual y de por qué estamos como estamos.