miércoles, febrero 15, 2012

Polos opuestos, se atraen y atraen

Ya en el siglo XVIII, la crítica literaria centró la batalla entre cultistas y conceptistas, las dos formas de entender el arte escrito que representaban, como máximos exponentes, Góngora y Quevedo. Un enfrentamiento a letra limpia que llevaron del papel a lo personal y de lo personal al papel en una mezcla creativa sin igual. El estilo barroco, excesivo, adornado hasta la extenuación frente a la sencillez, la imagen directa, el lenguaje casi vulgar. Polos opuestos pero atractivos al fin y al cabo. Ese ejemplo de nuestro Siglo de Oro de las letras (salvando toooodas las distancias) es lo que me ha venido a la cabeza al ver, anoche mismo, dos videoclipes. Por un lado, el artificio de OK Go en su tema Needing/Getting. Por el otro, la sencillez de un plano fijo y un sólo tipo bailando (regular tirando a mal) durante 3 minutos y 14 segundos en el primer single del nuevo álbum de The Black Keys, Lonely boy. Pues ambos han conseguido lo mismo: hipnotizarme. Cada uno en su estilo. Cada uno con sus formas. Cada uno con su mérito. Particularmente, aprecio el trabajo de montaje cuidado y enrevesado del primero. Pero, de elegir, me quedo con el minimalismo del segundo. El poder atractivo de lo simple.


Y del encuadre inmóvil de The Black Keys, a la ingeniería de producción de OK Go, que arrasa en Internet.


El camino es el último disco de The Black Keys

Ultimate road es el trabajo de OK Go