Mostrando entradas con la etiqueta gastronomía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gastronomía. Mostrar todas las entradas

martes, noviembre 15, 2011

El chef ha muerto... ¡Viva el chef!

Veo que Ferrán Adriá ha escrito un libro. Muy bien. Enhorabuena. Pero puestos a leer algo de cocina y literatura, en plan bien mezclado, con buenos ingredientes y mejor sabor de boca, pues me quedo con una novela, ópera prima, de mi amiga Yanet Acosta. Sí. Sé que no es de buena educación hablar de los amigos. Sí. Sé que va contra el buen protocolo en la mesa. Pero de vez en cuando hay que coger las viandas con las manos y devorarlas con pasión. Es lo que me ocurrió cuando compré su libro. Sí. Lo compré. Ya he dicho que es amiga. Es más. Todavía no me lo ha dedicado. Eso quiere decir que hace tiempo que no nos vemos.

Como no me gusta revelar absolutamente nada de qué va el libro, sólo diré que es una historia de misterio ambientada en el mundo gastronómico. Una novela negra gastronómica si se prefiere. Cierto es que los que ronden ese universo notarán algunas referencias. Aunque la más clara no fue premeditada: la muerte de Santi Santamaría, uno de los cocineros españoles más reconocidos. Falleció en su restaurante de Singapur en febrero de 2011. Estaba con unos compañeros míos haciendo una entrevista. Se sintió indispuesto, intentó salir a tomar aire y se desplomó. Murió prácticamente entre los fogones, con el micrófono de corbata todavía puesto. Porque a veces la realidad supera la ficción. Aunque esta ficción, la firmada por Yanet Acosta, El chef ha muerto, esté sabrosona.

Más información sobre la obra en http://elchefhamuerto.wordpress.com/

El chef ha muerto, de Editorial Amargord

sábado, noviembre 13, 2010

Quién critica a los críticos

La pregunta me viene rondando desde hace ya un tiempo. ¿Quién critica a los críticos? Hace unos cuantos días el encargado de un restaurante nos comentaba la visita de uno de los críticos gastronómicos más reputados de este país. El opinador en cuestión le había dicho sin asomo de sonrojo que con un puñado de líneas escritas por él y publicadas en el diario de mayor difusión en este país podía llenarle el local. En ese mismo momento pensé en la relación inversa. Ese mismo crítico se sentía capaz de arruinar un negocio con una mala reseña. Recuerdo como el responsable de ese restaurante nos decía de ese periodista que había conseguido ser temido entre la profesión porque algún que otro local se había visto abocado al cierre después de una o varias malas críticas.