jueves, octubre 28, 2010

Al tercer día... los lectores supieron de Pérez-Reverte (porlagraciadeDios)

Ya se ha comentado hasta la saciedad en la red los exabruptos que el escritor-periodista-guionista-soldado puede volcar en tan sólo 140 caracteres. Es un capítulo más en la trayectoria de alguien que, según cuentan algunos compañeros de profesión, pagaba a los soldados bosnios para que dispararan al aire (que se es macho, pero no gilipollas) para amenizar sus crónicas de guerra. La polémica se solapa a otras testosterona-chorradas como las confesiones de paidofilia de Sánchez-Drago o las perversiones de un alcalde con los 'morritos' de una ministra (por cierto, muy criticadas por la ministra de Cultura, que, en cambio, defiende la 'libertad de opinión' del escritor).

Sin embargo, el lector de El País (versión papel) ha tardado tres días en enterarse de que un reputado escritor, de los más vendidos, ha tachado de "mierda" a un ministro cesado por emocionarse en su despedida. Sabíamos que el papel, tras la llegada de internet, quedaba relegado al análisis minucioso, a la reflexión sosegada, al debate profundo..., pero si se descuidan, comentan el asunto cuando concedan el Nobel a Pérez-Reverte (no creo que la Academia Sueca tenga valor para negárselo, simplemente están esperando a subir la cuantía). La noticia llega a escondidas (como excusa para asegurar que "los hombres sí lloran"), casi de tapadillo, como quien no quiere la cosa.


La clave la dio ayer un amigo en nuestro particular 'Café Gijón'. Solo es necesario pasar unas cuantas páginas del diario para encontrarte con la promoción de una colección exclusiva, "de lujo", de "uno de nuestros escritores más internacionales". Acabáramos. ¿Temió alguien en El País que algún lector del diario, al leer esos comentarios sexistas de Pérez-Reverte se replanteara dejarse 7,95 euros más el viernes en el quiosco? Pues, si tienen huevos, que se atrevan...

5 comentarios:

Pepa dijo...

Poderoso caballero es don dinero. Y al Pais lo del pensamiento crítico, como que no le va mucho.

Saludos

Centro Picasso Vilnius dijo...

Reverte es amiguito de Javier Marías (otro que tal baila), y El País no quiere enfadar a Javier Marías. Digo yo.

Me gustaría añadir una cosa: me matan los comentarios en la web tipo "Reverte es un imbécil, pero muy buen escritor". ¿Buen escritor? ¡Pero si juega en la liga de Dan Brown! Me da mucha pena pensar que la gente lee eso en lugar de, no sé, Delibes...

RM dijo...

Creo que en todo este asunto hay que ir con pies de plomo. Después de lo de Sánchez Dragó y el Sr. Pérez Reverte, no me extrañaría que otros autores hicieran uso de esta misma táctica para promocionarse: lo importante es que se hable de uno.
El problema del comentario de Pérez Reverte (que me parece un muy buen escritor, otra cosa es cómo sea él como persona)es que lo hace desde un medio que se supone privado, su twitter. Diferente sería que conceda una entrevista y diga tal cosa. Es decir, ¿puede tener la misma repercusión y consecuencias una opinión formulada entre amigos que una opinión expresada públicamente? ¿Hasta qué nivel es pública la opinión expresada en twitter, facebook, etc.?

Chema Liza dijo...

Es muy interesante lo que planteas. Pero creo que a nadie le cabe duda de que las nuevas teconologías y sus aplicaciones en la red son vías de comunicación, es decir, métodos para buscar al otro, a los otros. Sin duda, publicamos mensajes dirigidos a otras personas, luego los estamos haciendo públicos. En realidad, ningún blog, ningún twitter es un diario, uno de aquellos cuadernos que se guardaban en el fondo de un cajón y que (en principio) no buscaban un lector que no fuera nuestra propia conciencia. "Querido twitter: hoy...".

RM dijo...

Hola Chema,

estoy de acuerdo con lo que dices, las redes sociales sirven, como su propio nombre indica, para crear conexiones y buscar al otro. La cuestión que yo me plateo es que uno puede restringir el uso y el acceso al perfil a determinadas personas, modificando la configuración preliminar que suele ser pública. Antes del boom teconológico, las opiniones las podíamos hacer llegar a través de un mail o incluso, yendo más atrás en el tiempo, a través de carta. Es obvio que el alcance de estos medios es muchísimo más limitado que las redes sociales. Pero te pongo un ejemplo que a mi me plantea bastantes dudas: si yo publico en mi facebook un comentario sobre mi jefe, ¿hasta qué punto dicho comentario podría justificar un despido? No son pocas las empresaas que se dedican a investigar a posibles futuros empleados a través de las redes sociales.
El problema, desde mi punto de vista, es que nos encontramos ante un campo totalmente desregulado, una especie de tierra de nadie debido a la globalización y que, posiblemente, la libertad de expresión está ganando terreno y sobrepasando los tradicionales límites que, hasta ahora, le habían marcado otros derechos o libertades fundamentales, como el derecho al honor, la intimidad, etc.
No sé cómo se resolverá todo este tema, pero me parece algo bastante interesante.
Un placer leer vuestro blog!
Saludos!